El carro más saludable sin Nutri-Score

Desde los gazpachos hasta los yogures, pasando por el atún en aceite de oliva casi todos los alimentos, llevan ya unos meses luciendo un sistema de etiquetado de cinco colores elegido por España para facilitar una información más clara e intuitiva a los consumidores al adquirir productos procesados.

En realidad, se busca que el consumidor a simple vista sea capaz de conocer la calidad nutricional de los alimentos para decidir una vez que conoce cuáles son más saludables. Además, se persigue provocar una reacción en la industria alimentaria para mejorar la composición nutricional de los alimentos procesados, a través de innovaciones que les hagan ascender en la posición del semáforo nutricional.

La preocupación ante el incremento de la obesidad y el sobrepeso han provocado sin duda la reacción de las autoridades que no pueden ni deben permanecer impasibles ante un consumo cada vez mayor de productos ultra-procesados. Pero ¿no estamos confundiendo al consumidor? ¿El mensaje que se traslada es que un carro lleno de productos procesados A y B es más sano que un carro lleno de frutas, verduras o legumbres? ¿No están poniendo en la misma escala productos que no son comparables ya que además los productos frescos quedan exentos obviamente de Nutri-Score?

Según los estudios realizados, Nutri-Score parece mejorar la calidad nutricional de la cesta de la compra en un 9,3%. ¿Este incremento no sería mucho más significativo si se invirtiera más en promoción de frutas y hortalizas?

Desde que el Ministerio de Consumo decidió que España adoptaría esta nueva herramienta nutricional, se ha producido una auténtica división en el mundo científico entre partidarios y detractores de Nutri-Score.

También los países están divididos en su posicionamiento frente a esta herramienta. Algunos estados y sus respectivas organizaciones de consumidores apoyan explícita o tácitamente a Nutri-Score, es el caso de Francia, España, Alemania, Holanda, Luxemburgo, Bélgica y Suiza; mientras que otros como Italia, República Checa, Chipre, Grecia, Letonia, Rumanía y Eslovenia se posicionan en contra, según pudo constatarse durante el pasado Consejo Agrícola. 

Nutri-Score tiene límites y son obvios, por ejemplo, en relación con los pesticidas, los edulcorantes o el grado de procesamiento de los productos. La calificación del aceite de oliva, entre las categorías menos saludables, es un claro exponente de las limitaciones del método y ha generado un aluvión de críticas.

Es necesario que se incorporen factores al algoritmo como los aditivos o incluso factores que hagan referencia a la sostenibilidad y ello resulta muy complejo y sería prácticamente imposible poder valorar con exactitud su efecto sobre la salud bien por separado o con sumatorio de efectos. Es decir, aunque cientos de estudios científicos confirman que consumir productos ultra-procesados, en su conjunto, perjudica la salud y aumenta la prevalencia de muchas enfermedades crónicas, resulta difícil de pormenorizar científicamente qué impacto tiene un determinado aditivo o un nutriente en particular en el aumento de esas enfermedades.

Este etiquetado voluntario está diseñado para que los consumidores elijan en el supermercado de forma rápida y prácticamente inmediata qué alimentos consumidos en las mismas circunstancias (por ejemplo, en el desayuno…) tienen mejor perfil nutricional. Otra posibilidad es escoger, con un rápido vistazo al semáforo de cinco colores de Nutri-Score, qué alimento de una misma familia (por ejemplo, los yogures) resulta más sano. Finalmente, Nutri-Score también permite comparar un mismo alimento de marcas distintas y saber con cuál quedarse. En cambio, Nutri-Score es muy confuso y nos llevará a equívocos cuando se trata de comparar productos de categorías diferentes.

Es muy poco probable que Nutri-Score consiga mejorar la salud de los ciudadanos y resulte un método eficaz para prevenir la obesidad. Es un buen punto de partida, no es perfecto, porque tiene sus pequeñas limitaciones, por lo que es susceptible de mejorar con el tiempo, pero ello debe hacerse siempre sobre bases científicas.

El mayor peligro es que el consumidor reciba información errónea y que el semáforo nutricional traslade por si solo mensajes parciales al comparar productos de diferentes categorías. No hay que olvidar que los mejores productos son los que no llevan etiqueta. Es decir, los alimentos frescos, que deben ser la base de nuestra alimentación.

El presidente de Proexport, Juan Marín Bravo, ha solicitado que se dé prioridad a los agricultores en las campañas de vacunación contra la COVID-19, una vez se haya vacunado a sanitarios y personas mayores. Marín entiende que se trata de un sector esencial y por tanto hay que considerarlo como tal también en la estrategia de vacunación.

El presidente de los productores-exportadores hortofrutícolas murcianos ha solicitado a Carmen Crespo, Mireia Mollà y Antonio Luengo  de las consejerías de Agricultura de la Comunidad Valenciana, la Junta de Andalucía y la Región de Murcia, respectivamente, que se tenga en cuenta a los trabajadores/as del sector agro y a los agricultores dentro de los colectivos esenciales en el plan de vacunación contra la pandemia de la Covid-19 y se contemple en la redefinición del protocolo. PROEXPORT cuenta con empresas asociadas en las tres Comunidades Autónomas.

“Si se nos consideró personal esencial con la declaración del Estado de Alarma, ahora es el momento también de tenerlo en cuenta al planificar la vacunación. Una vez se haya vacunado a nuestros mayores, profesionales sanitarios y sociosanitarios, personas con patologías y dependientes, que los colectivos más expuestos y vulnerables, sería bueno garantizar la labor de los trabajadores agrarios y agricultores”, considera Marín.

Marín insta de esta manera a que desde las Consejerías se impulsen las gestiones necesarias para que las autoridades sanitarias competentes en todos los niveles contemplen al colectivo agrario profesional como grupo de población prioritario en la vacunación contra la Covid-19.

La Junta de Andalucía, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia  deberían, por tanto, en el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, donde participan activamente desde la vertiente técnica, proponer entre la priorización final de la vacunación a determinados grupos de población como las profesionales del agro. “En Andalucía, Comunidad Valenciana y en la Región de Murcia somos profesionales que hemos estado y seguimos estando en primera línea para garantizar el suministro de alimentos desde que comenzó el estado de alarma. En ningún momento el campo ha parado, a pesar de los riesgos de contagio por Covid”, indica el presidente de PREXPORT.

Marín incide en la importancia de que la vacuna llegue al sector agrario porque se realizan actividades urgentes en el campo que son muy difíciles de sustituir por otras personas que no sean los profesionales del sector agropecuario. Explica que en estos momentos se continúa con las campañas de recolección de los diferentes cultivos que no pueden paralizarse, así como los trabajos en almacenes para la preparación de los productos que llenan los lineales de los supermercados de los que se abastecen millones de familias de España y Europa.

El movimiento veggie se consolida como una tendencia al alza en Europa, con un alto potencial de crecimiento en los próximos cinco años y no verlo es estar ciego. La semana pasada la cocina vegana disfrutaba del centro de atención por primera vez en Francia. La Guía Michelín premiaba con una de sus prestigiosas estrellas a un restaurante vegano francés. Creemos que es una excelente noticia para todos los que amamos las verduras frescas, y es una prueba de que los platos a base de plantas ya están en la cima con todo lo demás.

Realmente el cambio está en marcha y se espera que un 10% de la población sea vegana o vegetariana en unos años, y España tendría que ser el centro de referencia. En concreto el sector de frutas y hortalizas tendrá mucho qué decir y todo debe pasar por hacer cosas distintas, disruptivas e invertir en marcas. La creación de marcas más emocionales, honestas y responsables, que conecten con el consumidor a diferentes niveles.

Ferran Adriá daba esta semana claves más que interesantes de la mano de CaixaBank y de la Capitalidad Gastronómica 2021.

Oírle que hemos conseguido que la col esté a la altura de la langosta no deja de sorprendernos pero sin duda es ya una realidad en la que confluyen el avance en la obtención de variedades atractivas junto con la mejora de las técnicas agronómicas, lo que ha repercutido en las características organolépticas y el indudable cambio en la percepción de los consumidores, que demandan alimentos verdes, saludables y sabrosos. Y por supuesto la revolución que ha supuesto el trabajo del producto tradicional por parte de los grandes chefs de este país que han creído y apostado por el mundo vegetal.

La tarea educativa es imprescindible y debe ser una responsabilidad colectiva porque el consumidor debe fundamentar sus preferencias, tiene que conocer los beneficios de las frutas y hortalizas en su vida, y eso va más allá del número de raciones, más allá del contenido en vitamina o el beneficio de los antioxidantes. A la sociedad le falta conocimiento básico ante la toma de decisiones. Ahí juegan un papel muy importante las empresas, las grandes cadenas de distribución, los centros educativos, los periodistas especializados y en general los medios de comunicación. Hay que comunicar para convencer. Convencer es clave para el cambio que nuestro planeta necesita.

En cuanto a la innovación en el sector no es una opción, es ya una realidad pero la investigación es una inversión cara y la transferencia de los resultados no siempre se produce con la eficacia que nos gustaría. Asimismo es una obviedad que tiene que existir un diálogo entre la gastronomía y la ciencia, ya que además la investigación es muy cara y no está al alcance de cualquiera. Hace unas semanas el cocinero gaditano Ángel León nos sorprendía con las enormes posibilidades culinarias de una curiosa planta marina pero además suponía un descubrimiento al encontrarnos ante un nuevo cereal marino, con un prometedor futuro como alimento sostenible y saludable.

La investigación en el mundo vegetal no puede quedar atrapada entre los muros de los importantísimos centros de investigación de nuestro país, sino que tiene que llegar a la empresa y por supuesto tiene que ser consciente el consumidor final.

Crear, invertir, arriesgar, escuchar y hacer cosas diferentes son los principales consejos que el referente de El Bulli no se cansa de transmitir para los jóvenes empresarios, pero la innovación verdadera es cosa de unos pocos y «es a esos cuatro locos a los que hay que apoyar desde las instituciones. Si hay algo que va a frenar el cambio climático es la innovación”.

En la Región de Murcia nos encontramos con muchos de los grandes referentes a nivel de investigación en el binomio Alimentación y Salud. Los investigadores Juan Carlos Espín, Victoria Selma, Antonio González-Sarrías y Francisco Tomás, del Grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC), han sido incluidos en el ranking internacional ‘Highly Cited Researchers 2020’, que elabora Clarivate Analytics.


España ocupa el puesto número 10 en el ranking de investigación a nivel mundial, una lista encabezada por Estados Unidos, China, Reino Unido y Alemania.

Mientras las universidades y otros centros en España salen inmediatamente en la prensa diciendo a bombo y platillo el número de investigadores altamente citados que tenían, porque es un mérito, aquí en Murcia nadie se hizo eco de la noticia. Los propios investigadores han promovido la buena nueva. O somos capaces de poner en valor el trabajo de los grupos de investigación y los resultados de los expertos y vamos a una o perderemos una oportunidad de convertirnos en referencia en este nuevo escenario que se presenta para el mundo vegetal.

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